La representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo es una tradición comunitaria que reúne a los residentes locales en una expresión de fe, identidad y cultura. Comenzó cuando la comunidad se comprometió a organizar una procesión en agradecimiento por haber sobrevivido a una epidemia de cólera en el siglo XIX. Con el tiempo, esta representación evolucionó hasta convertirse en un evento cultural importante que atrae a millones de visitantes cada año.
La celebración comienza con preparativos comunitarios en diciembre, seguidos de ensayos y trabajos logísticos hasta la Semana Santa católica. Durante esa semana, los portadores de la tradición interpretan pasajes bíblicos, y el evento culmina el 3 de mayo con una ceremonia de bendición de la cruz.
Los residentes locales desempeñan un papel central en la organización del evento, participando de diversas maneras como actores, animadores o decoradores. Otras entidades locales, como las autoridades, la Iglesia católica y los comerciantes, también apoyan esta práctica. La tradición se transmite tanto de forma formal como informal, especialmente a través de un comité organizador que facilita el intercambio intergeneracional.